Hace unas semanas nos comprometimos con ella y su familia en llevarle un andador, y hoy cumplimos nuestra palabra.
Compartimos momentos muy bonitos, llenos de esperanza y aprendizaje. Conversamos sobre sus sueños y también sobre cómo podemos seguir apoyando desde el corazón.
Esta experiencia nos recuerda que cuando hay voluntad, sí se puede cambiar vidas. Continuaremos trabajando con firmeza y compromiso por todas las familias que necesitan ser escuchadas y atendidas.
